
Una de las cosas más difíciles que debo hacer, y que siempre postergo es ir dejar el pasado, despedirme de él y seguir adelante, sobre todo cuando el ayer se convierte en una figura humana con la que se sueña y se ilusiona la vida misma.
Al presente, me toca ceder, por convicción, por tristeza, por cansancio y hartazgo. No quiero seguir remolcando culpas, malos amores, pasiones equivocadas, desechos emocionales que me hacen tan difícil el camino que sigo, ¿de qué te sirve guardar recuerdos de alguien que no está ni estará nunca contigo?, ¿para qué conservar la memoria de alguien que no valora lo que le das?.
Es mejor decir adiós y seguir con la frente en alto. Al final, si no es para ti algo, para que insistir en ello.
A veces lo he hecho por terquedad y orgullo, soy mala perdiendo, y aunque he extrañado siempre, con el tiempo me doy cuenta que no es más que una quimera de mi mente, ganas de asirse a lo imposible, para no enfrentar la realidad, y sobre todo la cercanía.
Te tacho de mis listas, a ti y a los que te precedieron, te aparto de mi mente, y reniego de tu imagen, no vales la pena hoy ni mañana, al final, deseo tu felicidad, porque no me enseñaron de egoísmo como a ti.
Volveré a ser libre, dichosa, sin reparar en anda, hoy me mantengo serena, mis últimos meses han sido severos, pero lucrativos, empiezo mi nueva vida, con la cara fresca y limpia, y un baúl nuevo donde cosechar desconocidos sueños.
Date cuenta cariño, que el amor no sobrevive en una amistad, y que hoy, no me sirves para nada.
A ti, que eres pasado, te digo adiós.
P.D. Gracias tengo que darte Sir Fredd, por ser mi guía y soporte estos meses, por las madrugadas cosiendo y descosiendo los porvenires, y sobre todo por enseñarme a no perder la fe, cuando crees que todo está perdido, te quiero cariño.























