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Alter Ego

Posteado en Prosa sobre Julio 5, 2008 por Calíope

Ella, la que escribe, domina este espacio.

Ella y sólo ella.

Dueña y señora absoluta de las grafías, sabe jugar con ellas, hacerlas suyas, despojándome.

Ella soy yo, y yo soy ella.

Mi alter ego, la poetiza, la escritora, dama burlona de las disertaciones.

Filósofa, orgullosa, ladina y muy segura de sí. Sabe ponerte en tu lugar, no permite que la manipulen y no le teme a la soledad, juega con las emociones y las hace frases con sentido donde te verás retratado así no quieras. Intensa y radiante, no le huye a nada, y es capaz de arrasar murallas con el movimiento de una mano. Interrumpe tus sentidos con una mirada. Burlona, cínica y sarcástica, se enfrenta a los infames peligros, para proteger al débil, eterna heroína, amante y niña.

No le teme al amor y lo celebra a diario, no es de uno, ni se aferra, se da por completo sin dudas, no es un ángel, ni un demonio, es humana, perfectamente imperfecta. Ama descarada y apasionadamente, vive y deja vivir, incansable, jamás se aburre o hastía. Dibuja y desdibuja, tus sueños y los míos, entre palabras, oraciones y frases se escurre, altanera e irrespetuosa, ríe con cantarina alegría.

Sus trazos no son torpes y jamás pierde los estribos, sus dedos corren por el papel, jactanciosa, creando lo que aquí lees, ella vive en mí, y yo a través de ella. Adjetiva, verbal, insidiosa y audaz, no le importa quién o quienes la leen, si visitan o no su tumba cuando muere, y mucho menos, si la buscan al renacer, ella vive per sé, esa es su actitud. Farsante o veraz, tú decides al final cómo la quieres.

Insolente y descarada, a sus sujetos nunca faltan los predicados, y entre gramática y ortografía, defiende a espada su lenguaje, poco importa cuanto intentes, a sus castillos de sangre no accederás.

Ella es lo que nunca seré, o todo aquello que quiero ser y no me aventuro.

Reflexiones XII

Posteado en Prosa sobre Julio 3, 2008 por Calíope

…Entre cosas que son verdad, están las

verdades a medias…entre lo

seguro y lo no seguro, están la muerte y un tal

vez…

Autor: Calíope.

¿Cuándo poeta, me profanarás de nuevo en letras?

Posteado en Prosa sobre Julio 1, 2008 por Calíope

Sigo aquí, no me he marchado. Aún no, y en definitiva, ¿para qué?. Soy feliz destruyendo y construyendo murallas y barricadas a mí alrededor, al menos eso quiero creer.

¿Extrañarte?, sí, si me lo preguntas a través de las palabras es afirmación, si me llamas te diré, ¡ni en un millón de años!.

No quiero pedirte perdón, ni mucho menos que vuelvas. No me da la gana. Sigue siendo mayor el orgullo absurdo de mujer liberada, que el hambre de ser una sombra en la cabecera de tu cama.

Pero es obligatorio preguntarte, ¿volveremos?.

¡Coño!, yo no quiero amarte chico. Eso es muy difícil y engorroso. Prefiero adorarte de lejitos, colarme en tus sueños y en tu cama, ser la presa del cazador o la meretriz de turno que te baje los pantalones antes que besarte.

Tuve que correrte con locuras y excentricidades, fue la manera de salvarme, te estabas haciendo trascendental, y ambos sabemos que el amor para nosotros, es una quimera inalcanzable.

Te repito, ¿Cuándo trovador, me besarás de nuevo en palabras?. Necesito desahogarme en estas líneas. Bajo, subo, vuelvo a subir y aún no encuentro el norte, ni siquiera el cardinal que marca un rumbo.

Me volví errante en tu ausencia, desquiciada y extraña, por eso, por eso mismo se me ocurre preguntarte, ¿cuándo, me amarás de nuevo en letras?

Payaso

Posteado en Prosa sobre Junio 24, 2008 por Calíope

Pierrot mi amado payaso, ¿qué han hecho contigo?.

En un cuarto de juegos, marchitas tu vida lleno de añoranzas.

Diluye tu faz una eterna sonrisa, más tu corazón anegado en llanto está.

Es triste tu vivir cuando sólo eres el payaso que hace reír, donde un momento de gloria te hace revivir, para después, alojado en una silla tu existencia abatir.

De a ratos eres bueno, pero más allá de eso, mi amado payaso, nadie te quiere. No eres bueno, quizás, como aquél trompetista de dulce melodía, que arrulla al bebé en la cuna o la maestra bailarina, que con gracia y belleza conmueve las almas humanas. Ni soñar en ser como el León de peluche, que con brutal rugido, ahuyenta los miedos de los infantes en la oscuridad. No, mi amado payaso, no tienes talento….sólo una sonrisa, y ojos tristes, que de vez en cuando a uno que otro logras deleitar.

En tu tristeza y tormento recuerdas el pasado, cuando eras parte de un todo, y no sólo un pedazo de madera tristemente pintado y labrado. Los días eran de magia y color, las hadas hacían crecer flores en tus brazos, cuando tu rústica existencia te ataba a tu árbol padre y en el campo los duendes a su alrededor hacía fiestas y juergas.

Mi pobre payaso, ¿no podías esperar verdad?. Cuando el viejo caminante narraba las historias de humanos, riquezas y amor, tú querías de eso vivir. ¡Te morías por ser feliz!

Mi pobre payaso, ¿qué hiciste?.

Te separaste de tu padre, y a los brazos del ebanista quisiste correr, engañado por sueños de fama y gloria, dijiste, un juguete amado por todos quiero ser. Y en sus manos forma cobraste, para sólo en forma de payaso crecer. Y ese que tanto te amaba, que solía decir es una mentira, puro engaño y falsedad hijo querido, solo y dolido quedó.

Cuanta razón mi padre solía tener, logras entre el llanto balbucear.

Payaso triste, juguete de a ratos, en algún rincón compungido estás.

Tanto amor para dar, ¿acaso nadie quiere aceptar?.

Pobre mi amado payaso, y ahora ¿qué harás?. En esas horas de patética soledad, cuando el cuarto de risas vacío está, la bailarina en su caja descansa, y el trompetista en el anaquel, dormita ya, ¿qué harás en tu olvidado rincón?

Quizás, tus pasos sigilosos a la hoguera se irán. Y ante el fuego llegarás.

¡Oh!, mi amado y pobre payaso, en el ardor del olvido ¿quieres tu desdicha quemar?.

Esas llamas blanquiazules un abrazo desgarrador te dan, cuando lívido y cansado a su regazo vas, déjate llevar por el arrullo y las caricias de las flamas en tu cuerpo de madera, vuelve al tiempo en que eras feliz, duerme en el sueño de los cansados y vencidos.

Cuando las llamas en su cenit aquel juguete devoraron, un sollozo mezclado con gozo se dejó escuchar, y en el bosque todo en silencio quedó cuando un ángel a la tierra bajó y un alma a los cielos se llevó.

Tiempo después en las cenizas sólo se encontró jirones de las ropas de un triste y olvidado payaso, y un corazón de madera negrecida que a la basura fue a parar.

De mi amado payaso ya más nadie se acordó, pero si en la noche muy quieto logras estar, en el susurro del viento quizás la risa de los ángeles logres escuchar, cuando junto a Dios, un hermoso payaso en los jardines juegue sin parar.

Hay personas que nacen para amar y otros para ser amados.

Personas cuyo cuerpo es un templo, donde muchos entran a buscar paz y solaz, pero nadie osa quedar.

A aquellos que aman, quizás demasiado, o quizás mucho tienen que dar y nadie a quien brindar, a ellos pobres payasos, estás letras van.

En la distancia

Posteado en Prosa sobre Mayo 7, 2008 por Calíope

No podría asegurar que te conozco, sería mentirme a mí y a ti, creer ingenuamente que puedo alcanzar el sol con tan solo estirarme un poco. Puedo decir, en cambio, que te intuyo.

En cada palabra que no pronuncias, o en las que mejor dicho, escribes. Porque contactarnos es sólo a través de escritura y palabra. El contacto se ve relegado a la espera, expectativa que puede hacerse eterna o efímera.

Me preguntas a veces si falta mucho para ir a verte, si puedo o no. Lo cierto amor mío, es que de poder, podría salir ahora mismo, publicar estas líneas, y lanzarme a tus brazos en unas horas de carretera.

Podría, pero me da miedo hacerlo.

Miedo a entregarme, a ser tuya, en algo más que un cuerpo que se hace esclavo a voluntad, otorgar sin medida el alma y el corazón, y en ese dar, perderme a mí, y a mi esencia.

¡Cobarde!, sí, lo sé. Lo sabes y yo también, pero al mismo tiempo me entiendes y hasta disculpas. ¿No somos pues, parecidos en espíritu?, ya han sido demasiadas revelaciones para no habernos dado cuenta que tenemos en común más que la música o el poder de la palabra escrita. Lo nuestro es un acercamiento de brío y energía, existencias separadas, sazonadas con idénticas vivencias, mentes disímiles con similares profundidades.

Tú también has pasado por infiernos como yo, has transitado caminos de espinos, y has lastimado tu esencia en el recorrido. Por eso sabrás entenderme, y perdonarme sino me atrevo aún a tomar esa decisión.

También sabes que no es sólo mi duda la que nos separa, sino esta maldita distancia, estos amargos kilómetros que se acortan con una llamada telefónica, una misiva al correo, o un acercamiento en la cámara de un cyber.

¡Maligna casualidad o causalidad!, ponernos juntos, el mismo país, distintas ciudades.

Tú, el irreverente borracho de emociones, coleccionista de pasiones y amores.

Yo, la fluctuante mujer, hoy estoy, mañana ¿quién puede saberlo?.

Tú mi venerado trovador, intrépido reflexivo de las letras, cómodamente instalado en tu cosmos.

Yo, perverso candor, inocencia e ímpetu en la cama, lo mismo te besa, que muerde tu hombría y te marca.

Tú, mi eterno Don Juan, buscando el amor desesperado, sin saber que lo tiene tan cerca.

Somos una constante y una variable, más parecidos que opuestos, imanes que se repelen y atraen, atrapados en el vértice del desconcierto, queremos amarnos y nos da miedo, buscamos lejos, lo que en la inmediatez nos sobra.

¡Bésame!

Posteado en Prosa sobre Abril 27, 2008 por Calíope

En los momentos de mayor aislamiento y cansancio de la rutina: ¡Bésame!

Cuando el sol se esconda entre las nubes y deje a la luna un lugar para dormir: ¡Bésame!

Cuando las estrellas dejen de brillar y el mar en arena y sal se convierta: ¡Bésame!

En el silencio de palabras que no dicen nada, inmerso en el trajín de un día tras otro: ¡Bésame!

En la soledad de tu cuarto cuando el libro y los recuerdos te hagan llorar: ¡Bésame!

Cuando la TV y sus voces no llenen el vacío de tu corazón: ¡Bésame!

En el medio de la calle, en el camino a casa, solo, en compañía de extraños: ¡Bésame!

Cuando te rebeles a lo convencional y luches tus internas batallas: ¡Bésame!

Cuando estés cansado de amar a quien no debes, sólo recuerda y vuelve a besarme.