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Sinfonía de la muerte (II parte)

Publicado en Prosa Oscura: Letras Malditas el 25 Febrero 2008 por Calíope

El Duelo: Abatimiento

“Eres tan solo la sombra de lo que fue, y el anhelo de lo que pudo haber sido”

Camino entre parajes agrestes, la soledad me toma de la mano.

Angustia, dolor, zozobra y aflicción compañeras ineludibles de esta historia.

El alma, si aún sobrevive, está sola, cadavérica y desolada.

El cuerpo es una llaga pestilente que exuda sólo sufrimiento y congoja.

El amor si existe, es quimera un oasis en el desierto emocional, un disfraz del homo sapiens para lidiar con la vergüenza de su lujuria.

Merodeo solitaria, de la mano de los recuerdos.

El tiempo se asienta en mi piel su huella cuartea mi deseo envejezco y marchito.

“Lo que en presente se quiso, ahora en pasado con sangre se codicia”

Sinfonía de la muerte (II parte)

Publicado en Prosa Oscura: Letras Malditas el 18 Febrero 2008 por Calíope

El Duelo: El Pacto

“Cinco velas en posición de estrella, ambiente rojo y árido.

Invocaciones y ruegos, es una noche de pactos”.

No te has ido, aún no.

Sigues estando aunque no me guste. Muerto estabas, o así lo creí.

Se arrastran las horas en sucesiva imagen

Sonrisa libidinosa que desde el más allá.

Clama por una nueva oportunidad.

¿Quién dice que no se puede volver el tiempo atrás?

La muerte no causo el olvido, el frío de mi cama tampoco.

No balbucees mi nombre de nuevo, no tengo estación para pensarte.

Dejaste dolor y zozobra, ¿tratas que te deje ingresar de nuevo?

Hoy mi espalda curvada, por el peso de la angustia, ansía anular tus memorias.

¡No intentes hacer un pacto!.

¡No ruegues!.

¡No voy a escucharte!

No voy a darte cabida.

¡Quédate fuera!

“Eres aliento detrás de la ventana, el lugar en el que debes estar, exiliado de mi alma”

Sinfonía de la muerte (II parte)

Publicado en Prosa Oscura: Letras Malditas el 12 Febrero 2008 por Calíope

El Duelo: La Ira

“Seré de nuevo humano cuando me alimente de tu dolor, mientras seguiré siendo criatura nocturna ávida de odios”

Corroe el dolor, atraviesa la razón.

La rabia resuma los poros, el odio se vuelve ponzoña.

Infesta el alma la vuelve negra y pueril.

Venganza y ansias de dañar, sobrepasan los por qué.

Ya no más interrogantes. Muere sentimiento, muere maldito amor.

Ruina y destrucción, sólo la sed de represalia sobrevive.

Vuelve tu rostro ante la zozobra, no sabes lo que has despertado.

Bestias, monstruos y criaturas, sedientas y anhelantes de comer tu carne.

¡Qué la muerte te lleve más pronto!

Será tu cuerpo templo al pecado, pútrido y desintegrado.

Y estaré ahí para verte caer en el abismo.

Será mi carcajada enloquecida, lo último que oirás.

Sinfonía de la muerte (II parte)

Publicado en Prosa Oscura: Letras Malditas el 30 Enero 2008 por Calíope

El duelo: Negación

Si me niego a percibirte, ¿desaparecerás?

No estás, nunca has existido. No tienes nombre, edad, pudor o arte alguno.

¿Te conozco?, ¿de dónde? ¿Quién eres?.

Fantasma, agonía, un espíritu burlón.

El frío en los huesos cuando apareces.

¡Vacío, ensueño!, sólo la nada.

Te traspasa la mirada, si no estás, ¿cómo haces daño?.

Duermo, no aguardo nada.

Un murmullo. Tu voz. No, no es nada, sigo en la bruma.

Se desfigura el silencio. Si estás, no te veo.

No hay sentimiento, ¡conmoción!, ni presunción.

Te lo dije no habitas. No preguntes cuándo volveré a amarte

Lo que no se nombra no existe.

Sinfonía de la muerte (I parte)

Publicado en Prosa Oscura: Letras Malditas el 30 Enero 2008 por Calíope

Obertura: El alma en su tumba

“Muertos no son los que yacen en una lóbrega y solitaria tumba, sino los que en vida, caminan en la oscuridad de la muerte”

Desfilan los cuervos ante tu tumba. Se agasajan arrancando trozos de tus recuerdos. Yaces ahí, fría, apagada, como en un sueño, sólo que nunca despertarás.

Los gusanos agujeran tu memoria, putrefactos carroñeros, atacan lo que queda de ti. Tus pupilas que antes fulguraban, hoy son turbias y oscuras.

Nada se refleja, si acaso la muerte.

Profesaste tanto desde tan joven, entregaste y te diste sin medida alguna, pronto descubriste que el dar sólo origina pérdida y dolor.

Brillabas incandescente en tu fe y esperanza, jubilosa y riente como pocas. Ansiabas creer, y en esa certeza te glorificabas. Amante de causas malgastadas, anhelabas llevar felicidad a quien más la necesitaba.

Hoy te pudres en solitaria frialdad, en tu lugar no crece ni la hierba verde, sólo eres una entidad agotada, que reposa atormentada en lo eterno.

Inmersa en la muerte, se consume tu vida.

En el infierno

Publicado en Prosa Oscura: Letras Malditas el 29 Enero 2008 por Calíope

Asesiné la pasión, la despache de mis lágrimas.

Arranqué mis ropas, las despedacé y me quede ante la cruz desnuda.

¡Qué ves oh santo!, ¡qué ves!, grité a tu imagen difusa en el llanto, a ti que prometes amor no recurriré más en busca de consuelo. Mordí mis venas hasta hacerme sangrar, el pecado es constante, ¿vas a castigarme?.

Un alma se muere en agonía, la mía, mil veces maldita. Fragmentada en mil pedazos, el espíritu muerto en vida, millones de esquirlas rompiendo mi carne.

Se muere el deseo, retoña y lo vuelvo a asesinar tras cada sueño y anhelo, ¡no más, me entiendes, no más!.

Vacío la memoria y recuerdo, se extingue el albor y yo apago la vela que iluminaba la solitaria faz, no más claridad. Habito en las sombras y pereceré en ellas.

El dolor, invariable, golpea los sentidos. Sólo la lujuria, antiguo pecado humano sobrevive, el deseo de destruir desgarrando tu piel. La rabia carcome mi piedad, me aleja y me convierte en la bestia que soy rompiendo esbozos sedienta de sangre y venganza.

El linaje se convierte en hielo, y los ojos en muerte. Termina el delirio, tanto dar, tanto creer, ¿ilusión?, ¿esperanza?, ¿amor?.

¡Mentiras!. Farsas infantiles de profesar sentimientos que no existen.

¡Mentiras! reniego de todo lo puro, nada existe sólo el dolor y la furia.

Consume el odio, violento, adictivo, irascible. Es animal y es instinto. Un lobo hambriento esperando la carroña de otros para devorarlos a placer. Solitaria, alerta esperando atacar.

Se ha roto el espejo, ¿ves mi imagen?. Destrozada, atrapada en su miseria, pedazos de mí esparcidos en el suelo.

Mi aliento enmudece, calla, no mendigará más ternura, exudará muerte, destrucción, desprecio y humillación.

Cuando se acaba la fe, solo queda la muerte.

No necesito ir al infierno, ya vivo en él.