Oda a Venezuela
Posteado en Diario, Epistolario, Prosa sobre Marzo 4, 2008 por CalíopeVenezuela tierra grande. Yo no te pongo fronteras. Yo te hallo inmensa, indomable, fuerte y salvaje. Con sangre sudor y lágrimas pariendo a los cuatro vientos hombres, mujeres y niños.
Eres madre que trabaja, de las que paren y adoptan, a la gente de otros lares, otras tierras, otros mares. A todos quieres y aceptas sin hacer las distinciones, que otras gentes nos imponen.
Entre tus cuatro costados habitan grandes tesoros y los inmensos paisajes que el gran Dios te regalo.
Entre cumbres y montañas, de blancas y puras nieves, viven los hombres de altura, de sonrojadas mejillas, guardando en viejos arcones, otros tiempos, otras huellas. Con licores y manjares que quitan el hambre y frío. De brazo abierto y sonrisa afable. Si me remonto al pasado vuelvo en el tiempo al ayer, al recuerdo de una era, otro momento que permanece inalterable como testimonio de la Venezuela que fue.
En otra de tus esquinas, los hay recios y valerosos. A caballo, entre ganado. Cantando una serenata a la vida, la mujer, la patria y al creador. En esta tierra se pierde el ojo, y la llanura traicionera y engañosa es la casa de leyendas, criaturas y apariciones. En esta tierra el joropo es el canto del guerrero, del que vive, del que ama y el que muere adorando al creador.
En las aguas cristalinas de tus mares y tus playas, se bañan los ángeles y querubines. Por la gracia de un Dios que decidió que las perlas más hermosas y los colores más profundos siempre fueran constantes recuerdos de su gracia y su bondad. Con la venia de una virgen, que cuida a los hombres del mar. A todos los que una vez en la vida le pidieron interceder, ante nuestro creador.
Si llego a girar el rostro se percibe la pureza de un gran pulmón vegetal. Donde el chaman sana y cura, con el rezo y la poción, en la raíz de una planta esta nuestra salvación. Donde el cielo se esconde por los brazos de gigantes que se han hundido en la tierra y yacen desde el inicio en una cama de musgo. Donde el grande y soberano, corre feliz su camino, transportando a otros mundos alma, vida y corazón. Aquí habitan criaturas no conocidas por otros. Que nos arrancan, que nos quitan por avaricia y codicia, que encierran en las jaulas que otras tierras adornan. Donde están los altares en los que dios se sentó a pensar, planificar el mundo que conocemos.
Si muevo las manos y el cuerpo soy capaz de abarcar el trabajo, el bullicio de una selva de concreto. En construcciones perennes, que permanecen intactas se forjan mentes y conciencias que de ahora en adelante habrán de construir, un país, una identidad, un mundo.
En tu tierra amante de una virgen, CHINITA, por todos nombrada, habitan los que tendiendo un puente, le dan amor a esta tierra, con las aguas de un gran lago. Trayendo en sus costales, la música de una fecha, que a todos pone a soñar.
Así te veo, así te oigo, así percibo lo que ya fuiste, lo que eres y lo que serás.
Con tu pasado, con mi pasado. Con tu presente, con mi presente. Con tu futuro, con mi futuro.
Para vivir en el tiempo y en el espacio. Ser inmortal, nunca acabar, por que mi tierra, tu eres mi tierra. De donde vengo, de lo que soy, de mi orgullo, de mi herencia yo te nombro soberana, grande, espectacular porque tu nombre siempre será y perdurará.


