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Cadáver exquisito en la red: De café, vino y cigarrillos.

Publicado en Entre dos el 16 Marzo 2008 por Calíope

Caliente y aromático, vapor embriagante calentando el frío de las almas. Te veía ausente, de mirada profunda y ardiente, perdido quién sabe en qué reflexiones. No profieres sonido, ¿para qué?, te gusta el ruidoso silencio de los latidos erráticos del tiempo.

A veces el sonido es mucho más contundente…a veces el silencio nos hace apreciar mejor los pensamientos…

Yo mastico la impaciencia con sonrisas esquivas, un brillo peligroso, cosquilleo que recorre mis venas, el deseo desenfrenado de saberte mío y tan ajeno, no sabría si adorarte o quizás, maltratarte el ego con indiferencia.

Hay egos que son blindados, quizá no llegues mas allá de la ilusión, quizá creas dañarme cuando me encuentro ya lejos y ya en otros ojos mirándome…

Seductoras notas alcoholizadas me hacen perder el control, no juego a poseerte, labios atrevidos desdibujan la humedad de mi lengua. No hay sueños ni mucho menos, ilusiones. Sólo el carnal anhelo de mezclarnos en sudores y almizcle.

Y si los labios son ya ausencia al momento de besarlos… su fiebre viene de otros labios…

Sabemos de otros y otras, que importa poseernos una hora o la eternidad, no se hacen promesas, se vive el momento y ya. No me atemoriza quererte, me aterroriza olvidarte.

Agarrarse de un mordisco a la vida, y quedar viviendo en la memoria de tu cuerpo, con nombre y apellido…

Y si me muero esa noche, pretendo llevarte conmigo, amarrado a mis ansías, trastocado y perverso, embriagados de café vino y cigarrillos…

No puedo morir, no deseo morir, soy inmortal y curioso… siempre necesitaré saber que viene después…

Derrochare los minutos que me queden, rondando tus eternidades, irracional e inexplicable, perdiéndome para encontrarme luego en ti.

A pesar de que nunca seré lo que quieres, te recordaré siempre, a pesar de que nunca me quede, cómo bien lo sabía ya Neruda, vengo desde tus labios, no sé hacia donde voy…

Y no importará verte marchar, seré feliz con tu semilla en mis venas pulsando el existir, fiel recuerdo de la cordura perdida en la locura de amarte por horas, minutos o segundos…convertidos a tatuaje en la piel.

Y la promesa inexpresada de un quizás donde volver a encontrarnos…

Gracias a mi adorado Lobo Stan, sincronía perfecta de pensamiento, palabra y sensación…divino goce de escribir junto a ti.