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Decisiones

Publicado en Ensayo, Reflexiones, Sentir Filosófico el 14 Julio 2009 por Calíope

La vida se compone de decisiones, para bien o para mal, siempre se trata de tomar un camino, una senda, una resolución.

Hay decisiones de todo tipo, desde esas cotidianas que tienen que ver con la camisa que usarás, hasta otras más complicadas como el modelo de tu primer carro.Las hay trascendentales, como una pareja que decide tener familia, o aquellas que dicen ‘¡No más!’ y pisan un tribunal para divorciarse”.

Hay decisiones grupales e individuales: ¿Vamos al mismo sitio a bailar o probamos uno distinto? Muchas de ellas difíciles como emigrar a un país dejando familia, raíces y hasta la seguridad de lo conocido.

Hay quienes se dejan llevar y para evitar el proceso de resolver, lo dejan a la suerte, al azar y al “como vaya viniendo, vamos viendo” de Eudomar Santos, el de “Por estas Calles”. Delegan en los caracoles, el  tabaco y las cartas el riesgo que implica tomar una decisión, porque les es más fácil buscarse un chivo expiatorio para no tener que admitir su culpa al equivocarse. Y como el avestruz sencillamente se esconden y quedan estáticos, porque algunas decisiones son “muy grandes para ellos solos”, porque es su propio pellejo el que ponen en juego. Los más cínicos prueban dejar todo en manos de Dios: “Seguro que alguna señal te manda”.

De ellas todos hablan, y hasta música les han dedicado como la clásica DECISIONES, DE RUBÉN BLADES, esa salsita pegajosa que seguramente más de uno ha coreado…

Decisiones (¡Ave María!),

cada día (¡Sí señor!).

Alguien pierde,

alguien gana, ¡Ave María!

Decisiones,

todo cuesta,

¡Salgan y hagan sus apuestas,

ciudadanía!

Las decisiones son el motor de la vida. Las hay erradas y acertadas, reversibles o inalterables, pero una vez tomadas, no pueden deshacerse.

A lo hecho, ¡pecho!, dice el refrán.

Por lo general tomar una decisión implica un cambio, .-¿hago esto o aquello?, ¿qué me conviene más?.- Es una cuestión de opciones, ¡y qué fácil y cómodo si pudiésemos quedarnos con todas las opciones!, pero todo es una enseñanza, una especie de prueba de ensayo y error, de la que en realidad nunca nos graduamos, porque seguimos aprendiendo.

Es algo humano, muy nuestro. Los animales no deciden si cazan o no, lo de ellos es puro instinto y supervivencia. En cambio el Hombre debe racionalizar, analizar, una especie de lista de mercado de puros pros y contras, ¿lo hago o no lo hago?

Cuando se toman no te queda más que campear el temporal, reconocer si te equivocaste o la pegaste. Tomar decisiones implica madurez, crecimiento, así como reconocer que ganarás o perderás según sea el caso. Implica,   como algunos dirían, un sacrificio, no tenemos una bola de cristal para ver el futuro, simplemente decidimos y ya; el resultado será obra del tiempo.

Decidir es controlar tu existencia sin dejar para mañana lo que debes elegir hoy.

Y tú, ¿ya tomaste una decisión?

Nosce Te Ipsum: Conócete a ti mismo

Publicado en Ensayo, Reflexiones, Sentir Filosófico el 14 Abril 2009 por Calíope

…………………………………Porque el conocimiento es poder*.

El conocer y saber, la noción y sapiencia.

El conocimiento implica comprensión y lucidez del pensamiento al abarcar lo desconocido y darle significado, más aún sentido. Las preguntas hallan respuestas genuinas y donde había tinieblas se establece la luz.

Poseer conocimiento de la información es sin duda una ventaja. El economista que maneja las variantes del mercado y establece estadísticas de precios que suben y bajan, bien puede convertirse en un midas moderno, levantando emporios donde solo quedaban cenizas. El educador “illuminati” lleno de datos, hechos, cifras, pedagogía y andragogía al servicio de los lienzos que significan los aprendices puede hacerlo un constructor de mentes prodigiosas, de un sembrador de semillas ideológicas que se transformen en propuestas frescas a los tiempos modernos.

Sin embargo, ¿qué hay de la comprensión interna?, ¿lo que fuimos, somos o seremos?. El discernimiento de sí mismo implica una tarea ardua, más no imposible. Se trata de una confrontación hacia dentro, con el yo oculto que hace a cada ser humano único. Un análisis de lo propio que nos coteja, pone en juego a nuestra racionalidad con el “ser divino”, ese espacio que nos confiere la cualidad que nos separa de cualquier especie animal: “alma”. No sólo porque conocernos implica enfrentarnos a nuestras pasiones y miedos, sino a una comprensión de lo grandioso y a la vez ínfimo que puede resultar nuestro paso por el mundo. El ser humano en posesión de su auto conocimiento está en capacidad de alternar con otros, comprenderles y a su vez, descifrar la realidad que le circunda.

Blaise Pascal dice acertadamente: “¡Qué quimera el hombre! ¡Qué novedad, que monstruo, qué caos, qué contradicción, qué prodigio! Juez de todas las cosas y gusano infecto, depositario de la verdad, cloaca de incertidumbre y error, gloria y desecho del universo”. Es así pues que el hombre es en sí mismo una obra de arte con imperfecciones perfectas. Una paradoja que resulta muchas veces increíblemente inexplicable, y en otras una desilusión para muchos.

La Biblia cita en Génesis 1:26-27 que “…En el último día de la creación, Dios dijo, Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”entendiéndose entonces que somos una extensión de un ser superior, quizás porque nos fue otorgado un hálito de racionalidad y ¿buen juicio?, y lo pongo de esa forma porque en algunas ocasiones parece que aquello que nos coloca en la cúspide de la cadena alimenticia, también nos sitúa en el escalafajón más bajo.

Entendemos claro el buen juicio, como la capacidad de obrar acertadamente, estableciendo la diferencia entre lo “correcto” y lo “incorrecto”, y es acá donde se enreda el papagayo por así decirlo, puesto que así como es de complejo el ser humano en toda su extensión, lo es establecer parámetros acerca de lo que es bueno o malo.

Evolucionado el hombre a lo que hoy conocemos, un ser racional de buen juicio (al menos en la teoría) quedan pendientes cuestiones acerca de cómo es entendida la ética, la moral, los valores, y todo aquello que una vez establecidos en sociedad civilizada nos puso un punto más arriba que los perros y las ranas. Olvidamos por ejemplo, que el libre albedrío, sí, eso que nos permite actuar a nuestra entera libertad, puede convertirse en una espada de Damocles pendiendo sobre nuestras cabezas. Si bien es cierto que establecimos medidas para determinar lo que conviene y lo que no, para, asegurarnos una convivencia medianamente pacifica, es innegable el hecho que seguimos siendo tan retrógrados como al principio de los tiempos.

Desprovistos de una comprensión hacia nosotros mismos, ignorantes ante nuestra propia realidad como individuos, ¿cómo podemos siquiera pensar en la comprensión, el conocimiento y hasta la compasión a otros?. Somos esclavos de nuestro analfabetismo, mismo que está lleno de petulancia al creernos avanzados y evolucionados, sólo porque hemos pasado la frontera que suponía el infinito cielo, ¿qué hay entonces del horizonte del yo humano?, ¿del entendimiento del por qué actuamos como lo hacemos?.

Puedo citar innumerables ejemplos de la mezquindad del hombre: guerras, desproporción de las riquezas, el deterioro de nuestro planeta, la erradicación de especies animales y plantas. La avaricia y la petulancia nos hacen presa fácil de nuestras más bajas e instintivas pasiones. El ser humano es el único animal que se ataca a sí mismo y a sus semejantes con conocimiento de causa. Es increíble observar que mientras crecemos en conocimiento tecnológico, más achicamos nuestra humanidad.

Sin embargo, no todo está perdido, puesto que existen momentos de lucidez dentro de la raza humana. Momentos en los que el conocer afuera experimenta una comunión con el conocer interno, y nos acercamos a un plano más alto.

Es mi opinión creer que al ser humano aún le falta recorrer mucho camino dentro de la evolución, esperemos que en esa transición de cambio no destruyamos lo que nos queda de hogar (planeta Tierra) así como de sensibilidad humana.

*Francis Bacon


Autor: Calíope A.k.a Talía Boccardo.

Guayana: “¿Ciudad Planificada?”

Publicado en Ensayo el 9 Octubre 2008 por Calíope

El agua se desliza suavemente por mi cabello, deliciosa sensación de frescura, el jabón que se lleva la suciedad, el calor desaparece. De repente un ruido, la tubería, algo pasa…..el chorro ya no es un chorro sino un chorrito…se hace chiquito…NO..no…NO…no…NO…otra vez no…..NoooooOOOOOOoooooo……..

¡¡¡¡¡¡¡¡MAAAAAAAAAAAAAAMÁ TRÁEME UN TOBO QUE SE FUE EL AGUA OTRA VEZ!!!!!

Esto bien podría ser una escena al más puro estilo de Hitchcock, pero no, es una realidad constante en mi ciudad, en la más bonita, limpia y única ciudad planificada de Venezuela….Ciudad Guayana.

Urbe que a modo de información posee UNA REPRESA HIDROELÉCTRICA DENTRO DE ELLA, obra de arte a nivel arquitectónico y de ingeniería, un logro más de la visión del hombre para aprovechar los recursos naturales. Rodeada bellamente de paisajes naturales, parques y circundada por la ferocidad y encanto de dos colosos de agua, los ríos Caroní y Orinoco.

Sin embargo, toda historia bonita, tiene su lado feo, y esta no se escapa.

Hay infinidades de denuncias al respecto, y El irresponsable es uno de los tantos acérrimos críticos de la mala administración que abunda en los servicios de nuestro país, porque es bien sabido que el sol no se tapa con un dedo.

A pesar de contar en esta ciudad con una represa generadora de electricidad, y dos maravillosos ríos que nos abastecen de agua, la misma tiene serias fallas de suministros de estos servicios.

Guayana es una metrópoli sumamente organizada y planificada, no tenemos (aún) los problemas típicos que presentan capitales como Caracas de contaminación, atascos, etc; sin embargo nuestra urbe ha crecido vertiginosamente, y muchas personas han decidido establecerse acá, atraídas por la paz que aun se respira en estas latitudes, y la oportunidad de trabajar en empresas básicas, quienes registran los mejores beneficios actualmente. Este crecimiento desbordado y una muy mala administración a lo largo de los años, es lo que ha ocasionado las fallas en el abastecimiento de estos servicios básicos.

Inicialmente, Hidrobolívar y Eleoriente, las dos filiales que se encargan de proveer estos servicios, se ven de manos atadas, puesto que sus instalaciones fueron creadas para servir, quizás, al 20% de lo que es la población actual en Guayana, no se cuentan con infraestructura y equipos suficientes para surtir la demanda de agua y luz en la ciudad.

Hidrobolívar cuenta con la planta en Toro Muerto, como la única de tratamiento de aguas, para hacerlas aptas al consumo humano, la misma que no se da abasto para servir la demanda de agua de una creciente población. De hecho, según me informé, el tratamiento de aguas en Guayana, se realiza con un solo químico, cuando en realidad se necesitan cuatro para que se convierta en “agua potable”.

Por otro lado, Eleoriente y sus respectivas “estaciones” repartidas por toda la ciudad y que distribuyen en red la energía eléctrica, no cuentan con los dispositivos modernos que deberían, de hecho, trabajan con transformadores arcaicos.

Tan sencillo como que no se ha hecho la inversión necesaria para repotenciar equipos e infraestructura, y ojo, dinero hay, lo que no hay es una buena administración.

Esto trae como consecuencia que no sean extraños los avisos en los medios de comunicación, escritos y de radio “alertando” a la población que durante X ó Y tiempo, faltará el agua y la luz por tantas horas e incluso días.

Por esta razón nace este artículo, con asombro y con cierto matiz irónico, al constatar, que siendo una “ciudad planificada”, pensada y construida como tal, con represas que llevan energía eléctrica a muchas ciudades de Venezuela, e incluso países vecinos, con dos ríos portentosos y bravos, nuestra metrópoli tenga días en los que al querer fregar un simple vaso, o que quieras paliar el calor con un ventilador, no puedas y te encuentres recordándole la Mamá todos los que tienen que ver, de forma directa e indirecta con la organización, planificación y administración de las riquezas y el buen funcionamiento de los organismos en el país.

Ser o no ser: Tolerante

Publicado en Ensayo el 16 Septiembre 2008 por Calíope

He comprobado con los años que la tolerancia es un camino espinoso y lleno de muchísimos obstáculos, los que se hacen difíciles de sobrellevar puesto que el ser humano está sujeto a la subjetividad, hacia la parte visceral de su ser, por muy lógico y objetivo que pueda ser.

Creemos ser los suficientemente maduros para hacer frente a múltiples situaciones, y olvidamos que el libre albedrío, es lo que hace que nos diferenciemos unos de otros en creencias, gustos, pensamiento, actuación, etc.

Muchas veces olvidamos que nuestra humanidad, nos hace imperfectos, la soberbia nos ataca y somos capaces de juzgar sin conocer, y condenar sin pruebas.

Theodor Spencer afirma en su obra, Shakespeare y la naturaleza del hombre, qué: “…por encima de los animales está el hombre que, además de tener un alma vegetativa y sensible, la tiene también racional. Luego y por encima de él, viven los ángeles (…) el hombre es el eslabón fundamental entre ambas. Está en el grado más alto de los animales y en el más bajo de los seres intelectuales”

Asumir una postura abierta, y respetuosa, muchas veces, implica que aceptemos que el otro tiene ideas distintas a las nuestras, aunque ello choque profundamente con nuestro sistema de creencias.

Hay que recordar en todo momento que si bien nosotros creemos tener la razón, el otro en su postura, también cree tenerla.

Ser tolerante implica, si bien no estar de acuerdo, dejar que el otro asuma su postura, y no agredirlo, ni tratar de imponernos a la fuerza.

Por ello menciono antes, lo difícil que puede ser llegar a serlo.

Los tópicos dónde ejercerlo son variados: religión, música, leyes, los valores sociales, política, y muchos otros temas.

Podría citar innumerables ejemplos, pero no quiero extenderme más allá de lo que de debo.

Sin embargo, existen momentos donde la tolerancia no tiene cabida, cuando se transgreden limites sociales, cuando se ven amenazados los derechos humanos, por ejemplo, en este caso, ser tolerante es quedarse de brazos cruzados, incluso pecar de negligentes, ante una situación que viola la libertad de otros.

Mantener una postura respetuosa, centrada y tolerante, no es nada fácil, es tarea titánica.

Habrá que recordarse a cada instante que no estamos solos en el planeta, que convivimos junto a alguien más en el mundo, incluso dentro de nuestro país, ciudad o pueblo, qué, diferente en raza, credo o postura, es tan humano y ciudadano cómo nosotros, y merece ser escuchado.

Autor: Talía Boccardo Aka Calíope

Todos los derechos reservados.

Los medios de comunicación y su importancia en la educación política de un país

Publicado en Ensayo el 16 Septiembre 2008 por Calíope

El avance de la ciencia y por consiguiente de la tecnología, ha incrementado la calidad de vida del ciudadano común, en su aspecto positivo. En el aspecto negativo, más concretamente en los medios de comunicación masiva, específicamente la televisión, se ha desvirtuado y neutralizado la participación ciudadana en el mundo actual.

Si bien es innegable que estas nuevas tecnologías nos ponen los acontecimientos e informaciones a la mano, el hombre, dentro de esta misma comodidad ha olvidado su papel protagónico en la sociedad. Se ha convertido en un espectador, un ser pasivo que observa más no participa, analiza y en última instancia crítica su entorno.

Esta situación se debe más que todo a la falta de objetividad que el medio audiovisual ha venido desarrollando. Se enfoca mayoritariamente en una presentación de programas y eventos más llamados a vender y divertir, que a fomentar un análisis crítico, el éxito está medido en el rating, la cantidad de audiencia que me ve, que en la calidad de lo que ofrezco.

Este escenario deriva en un espectador idiota que busca más comprar, ser alguien a través de lo que tiene o posee, que un ciudadano activo, participativo, reflexivo y analítico de su entorno. En una sociedad consumista y superflua, por lo tanto, el acontecer regional, nacional y mundial, es visto como un suceso sin mayor importancia, que se comenta, pero, que se olvida rápidamente.

Sin embargo, tampoco es justo achacar única y exclusivamente a los medios, siendo estos tan sólo una vía. El trasfondo en sí, viene dado por una educación mediocre.

La irresponsabilidad de unos entes administrativos, que no regulan la calidad educativa de un país, donde no se hacen revisiones periódicas del contenido pedagógico a impartir. Aunado a esto, observamos apatía por parte de padres y representantes, que en una “sociedad avanzada” encuentran poco tiempo para comprometerse en una buena enseñanza, o incluso en completar la que sus representados reciben en el aula.

Esto ha generado no sólo un espectador alejado de su realidad, sino también un alejamiento de una participación político-social activa y eficaz.

Donde el político vende una imagen y un discurso de moda, “actual”, lleno de promesas e ideales que terminan siendo aceptados sin cuestionamientos generando como consecuencias, debacles socio-políticos y económicos, al ser elegidos gobernantes incompetentes, que venden promesas e ilusiones vanas, y no soluciones prácticas y realistas a una realidad cruda.

Considerando estos puntos, se concluye que un medio debe servir, si bien es cierto como mecanismo de distracción y entretenimiento, debe ser antes que nada fuente de información, conocimiento veraz y oportuno. Propósito que será tan solo una utopía, mientras no se formen ciudadanos preparados, analíticos y reflexivos, capaces de captar a través e este medio el acontecer, el conocimiento y llevarlo luego a una participación activa y responsable que lleve a un fin común que no es otro que la realización de una sociedad efectiva y productiva.

Autor: Talía Boccardo aka Calíope

Todos los derechos reservados.

El estereotipo como amenaza al crecimiento de la calidad humana en la sociedad actual.

Publicado en Ensayo el 14 Abril 2008 por Calíope

Es difícil crecer, por no decir, vivir, batallando para defender tu originalidad, sin que te encasillen o te instalen en determinado grupo.

Es típico que por tus gustos en vestir, comida, música, lectura y demás, los individuos hagan juicios de valor, sin apenas intercambiar cinco palabras contigo. Total, es más fácil encasillar, que tomarse la molestia de indagar y darse cuenta que lo que creemos verdadero, muchas veces no es la realidad.

Por supuesto, yo no me salvo de “estereotipar” puesto que incontables veces, en vez de hacer lo correcto, me formo una perfil sólo con algunos datos, sin observar el conjunto. Para ello realizo un examen a conciencia de mis actitudes y procederes hacia otros, tratando de llevar a la práctica el refrán popular que reza: “Un libro no se juzga por su cubierta”.

Los estereotipos existen sólo para hacernos más intolerantes, tendemos a crear imágenes, e ideas preconcebidas. Lo que por supuesto nos lleva a un nivel alto de sectarismo, racismo y clasismo sino también a todo aquello que vemos como “diferente”.

La humanidad establece pautas de conducta, eso es innegable. Desde que el hombre abandono la vida nómada, para establecerse formalmente en grupos civilizados, la sociedad ha ido implantando cánones o códigos que permiten la convivencia organizada del hombre en comunidad.

El error viene, cuando esas leyes, lejos de permitir el buen vivir o convivir, coartan la libertad innata del hombre de ser y hacer, según la voluntad o libre albedrío, esto por supuesto, siempre y cuando esta autonomía no genere daños ni perjuicios a otros.

Damos por hecho, que el hombre por fuerza, debe comportarse de tal o cual manera, y en el caso de no acatarse dicho comportamiento que se cree “normal” se convertirá en un paria o rechazado dentro de la sociedad.

Los estereotipos son la evidencia que existe de esta intransigencia. Condenamos a aquellos por sus ideas, pensamientos y formas de conducta, porque creemos que la nuestra es “correcta” y la suya no. No respetamos el derecho de cada quien a escoger, sin presiones ni coacciones, el modo en que desea llevar las riendas de su existencia.

Hay casos graves de esta intolerancia por todo el mundo. Uno de ellos, como ejemplo, es el que se refiere al color de la piel, o étnico, que no sólo se ve en países desarrollados, sino incluso en Latinoamérica.

La pobreza es un estereotipo fuertemente arraigado en la conciencia grupal. Si eres una persona de bajos recursos, probablemente eres un drogadicto o un maleante. Como si el tener o no tener posesiones te hace más o mejor persona. Por ello, cuando observo una conducta de este estilo, suelo recurrir una vez más a la sabiduría popular: “Dime de que presumes y te diré de que careces”. El status social, el tener o no, o incluso el estar o no a la moda, no determina quién eres en realidad, sólo tus actos y decisiones hablarán por ti, el modo cómo desees emplear tu vida, y el camino que elijas vivir.

Venezuela no se escapa de estar en estos grupos. Aún cuando nuestro país es una rica mezcla de razas, credos y etnias, no es raro encontrar prejuicios.

Por supuesto, no todos los estereotipos se refieren a razas o credos. Existen ideas pre-concebidas y absurdas que limitan notablemente el crecimiento espiritual y el progreso de una sociedad.

Era normal, por ejemplo, que en la época de los nuestros bisabuelos o abuelos, una mujer u hombre soltero era visto como un ser “extraño” puesto que con el retraso de aquella época, el matrimonio era la única fuente de mejora para la mujer y el hombre. Aunque suene ridículo, esas conductas se observan todavía. No es raro encontrar grupos familiares, donde uno de los miembros del clan, soltero o soltera por elección, sea visto como un ser perdedor. Probablemente con el juicio equivocado por más de algún miembro, de que esa persona, definitivamente, tiene una falla. He tenido más de un caso conocido de amigos o amigas, que se sienten frustrados, al no llevar un novio o novia a casa, porque es lo que se espera de ellos. No todo el mundo está diseñado, para llevar la típica existencia de sacar un título, casarse, tener hijos y morir viejo. Si ese fuese el caso, las grandes obras maestras nunca hubiesen visto la luz, cuando sus creadores, lejos de dejarse llevar por el común denominador, optaron por vías alternativas para dar rienda suelta a sus aspiraciones.

Estoy de acuerdo en que el hombre es un animal social, y que por consiguiente busca estar en compañía de sus iguales, y semejantes. Incluso, que siente la necesidad de estar en pareja. Sin embargo, es risible, querer encasillar, a todos en lo mismo. Después de todo, es menester recordar que cada ser humano, es individual, y por lo tanto decide al final, como desea llevar su vida.

Es normal que los gustos sean dispares y diversos, eso es lo que permite que haya una multiplicidad que otorgue cierta amenidad, pues, haciendo alusión de nuevo a lo popular, en la variedad está el gusto.

El problema se plantea cuando por tus gustos o aficiones terminas encasillado, o estereotipado. Como por ejemplo, sucede dentro del mundo musical. No es raro encontrar que dentro de las preferencias hacia una música más reflexiva y profunda, te hagan pasar por “un tipo que se las da de gran cosa”. Si tu agrado musical por el contrario, se orienta más hacia los ritmos caribeños y tropicales, entonces entras en la categoría de “marginal”. Si al contrario, decantas hacia ritmos como el rock, en cualquiera de sus variantes, entonces eres un satánico, y estás en contra de la moral y las buenas costumbres.

Recuerden que la conducta de uno, no determina la dirección de todos. El que aprecies la música tropical no te hace un marginal, todo está en el gusto, en las preferencias. No necesariamente el “roquero” va vestido de negro, es un vago o un satánico, conozco muchos compañeros que como yo, aman el rock, y son profesionales en distintas áreas, algunos casados y hasta con hijos, y por añadidura profesan una fe a un Dios o religión. Obviamente que existen seres que encajan en el perfil negativo, pero estos son minorías. Y las minorías no determinan, léanlo bien, no determinan la realidad.

Las modas tampoco deberían ser determinantes, pero, son pocas las personas que mantienen un criterio propio, y aun así, escogen esa senda, eso puedo respetarlo. Acepto que sigas un camino por convicción propia, y no por imposición de una mayoría, esperando con el acatamiento de esto, encajar en algún lado.

A pesar de los avances significativos que se han desarrollado en la tecnología, pareciese que el hombre sufre una regresión en lo que al crecimiento o progreso dentro de lo humano se refiere. Condenamos, y levantamos juicios de valor, por el simple hecho de hacerlo. Se hace urgente, que sembremos una conciencia social, que permita que cada quien tome sus propias decisiones, para bien o para mal, y determine el modo en que quiere vivir, siempre y cuando, ese “vivir” no dañe a otros en el proceso.

Autor: Calíope

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