Archivo para la Diario categoría

Amargo desengaño

Posteado en Diario, Prosa sobre Marzo 31, 2008 por Calíope

Agrio es el sentimiento que se anida en el pecho.

Inquietud miserable que ha supuesto el conocerte.

¿Para qué amarrarme a ti, o al sentimiento?.

Sólo has traído llanto y miseria a mi existir.

 

Amarte fue tan solo un suplicio, una espera cargada de incertidumbres y miedos acentuados con tu indiferencia.

 

Los delirios y los ensueños se han vuelto agridulces, te injurio mil veces y deseo una pena mayor que la que lleva mis hombros.

 

No vales lágrimas ni esperanza, amor o pasión alguna que pueda anidar un alma. Mereces sí, que te repudien y maldigan una y otra y otra vez. Eres una pobre excusa de ser humano, vil y repugnante criatura que juegas con los anhelos de pobres románticas como yo.

 

No te guardo rencor, porque ello sería procurarte más valor del que tienes, sólo recuerda, rufián, que si no es en esta vida, en otras pagarás el sollozo sangriento de un corazón deshecho.

 

Costumbre

Posteado en Diario sobre Marzo 25, 2008 por Calíope

Existe un desolado momento, cuando el latido se hace hábito y rutina, la existencia deja de tener un cierto brillo y se vuelve negra opacada en grises. No hay tonos estridentes, ni radiantes matices.

 

Te haces autómata, dueño y señor de las calculadas realidades, geométricamente perfecto e inalterado. Aprendes a ser exacto, 24 horas con el tiempo contado, medido y dispuesto.

 

(Ya estás muerto en vida, marchas por la inercia y costumbre)

 

El mundo se hace ruinas, y tú, impertérrito mantienes idéntica faz, la misma pulsación persistente. El recuerdo es sólo una fugaz sombra que se ve borrosa, como a distancia medida en telescopios de viejas emociones.

 

No hay reminiscencia, y si la hay se rellena de hechos y antecedentes, todo envuelto en una cortina de “mismos”. Cuando cesa el sentir y el anhelo, las ganas de corregir y volver en las estaciones, se hace miseria el alma, se reviste de acero y sangre

 

Todo permanece inalterable, o quizás cambiante, pero tú no lo percibes. No hay imaginación, calor, frío o conmoción alguna, sólo queda esa constante de no saber hacia dónde vamos, y aún así seguimos la ruta.

 

(Se pierde el ocaso, y seguimos vegetando en una eterna y vacía costumbre)

Ego Sum Qui Sum

Posteado en Diario sobre Marzo 23, 2008 por Calíope

Por si no sabes latín, significa:

Soy lo que soy

…y yo sé bien quién soy. Hace mucho tiempo que lo sé. Y me acepté, y me amé al saberlo.

Defectos, virtudes, ¿qué más da?. Soy, es lo importante, soy, existo, y me amo por ello.

Sabes tú, acaso, ¿quién eres?

¿Sabes que aunque creas estarlo, en realidad, nunca estás completo?.

Nunca terminas de vivir, de hacer, de aprender, cultivarte, enseñar, formar, construir y de luchar, siempre hay una meta, algo más que alcanzar.

Sin perder la fe, la esperanza, y sobre todo la felicidad de saber, que tu lucha nunca termina, y que eres feliz, feliz redescubriéndote, reorganizándote, transformándote y evolucionando siempre.

Esa es la esencia de la vida misma, de vivirla, lucharla…desde adentro hacia afuera.

Así al menos, vivo yo.

Oda a Venezuela

Posteado en Diario, Epistolario, Prosa sobre Marzo 4, 2008 por Calíope

Venezuela tierra grande. Yo no te pongo fronteras. Yo te hallo inmensa, indomable, fuerte y salvaje. Con sangre sudor y lágrimas pariendo a los cuatro vientos hombres, mujeres y niños.

 

Eres madre que trabaja, de las que paren y adoptan, a la gente de otros lares, otras tierras, otros mares. A todos quieres y aceptas sin hacer las distinciones, que otras gentes nos imponen.

 

Entre tus cuatro costados habitan grandes tesoros y los inmensos paisajes que el gran Dios te regalo.

 

Entre cumbres y montañas, de blancas y puras nieves, viven los hombres de altura, de sonrojadas mejillas, guardando en viejos arcones, otros tiempos, otras huellas.  Con licores y manjares que quitan el hambre y frío. De brazo abierto y sonrisa afable. Si me remonto al pasado vuelvo en el tiempo al ayer, al recuerdo de una era, otro momento que permanece inalterable como testimonio de la Venezuela que fue.

 

En otra de tus esquinas, los hay recios y valerosos. A caballo, entre ganado. Cantando una serenata a la vida, la mujer, la patria y al creador. En esta tierra se pierde el ojo, y la llanura traicionera y engañosa es la casa de leyendas, criaturas y apariciones.  En esta tierra el joropo es el canto del guerrero, del que vive, del que ama y el que muere adorando al creador.

 

En las aguas cristalinas de tus mares y tus playas, se bañan los ángeles y querubines. Por la gracia de un Dios que decidió que las perlas más hermosas y los colores más profundos siempre fueran constantes recuerdos de su gracia y su bondad. Con la venia de una virgen,  que cuida a los hombres del mar. A todos los que una vez en la vida le pidieron interceder, ante nuestro creador.

           

Si llego a girar el rostro se percibe la pureza de un gran pulmón vegetal. Donde el chaman sana y cura, con el rezo y la poción, en la raíz de una planta esta nuestra salvación. Donde el cielo se esconde por los brazos de gigantes que se han hundido en la tierra y yacen desde el inicio en una cama de musgo. Donde el grande y soberano, corre feliz su camino, transportando a otros mundos alma, vida y corazón. Aquí habitan criaturas no conocidas por otros. Que nos arrancan, que nos quitan por avaricia y codicia, que encierran en las jaulas que otras tierras adornan. Donde están los altares en los que dios se sentó a pensar, planificar el mundo que conocemos.

           

Si muevo las manos y el cuerpo soy capaz de abarcar el trabajo, el bullicio de una selva de concreto. En construcciones perennes, que permanecen intactas se forjan mentes y conciencias que de ahora en adelante habrán de construir, un país, una identidad, un mundo.

 

En tu tierra amante de una virgen, CHINITA, por todos nombrada, habitan los que tendiendo un puente, le dan amor a esta tierra, con las aguas de un gran lago. Trayendo en sus costales, la música de una fecha, que a todos pone a soñar.

           

Así te veo, así te oigo, así percibo lo que ya fuiste, lo que eres y lo que serás.

 

Con tu pasado, con mi pasado. Con tu presente, con mi presente. Con tu futuro, con mi futuro.

  

Para vivir en el tiempo y en el espacio. Ser inmortal, nunca acabar, por que mi tierra, tu eres mi tierra. De donde vengo, de lo que soy, de mi orgullo, de mi herencia yo te nombro soberana, grande, espectacular porque tu nombre siempre será y perdurará.

 

¿Quién eres?

Posteado en Diario, Prosa sobre Marzo 2, 2008 por Calíope

Le pregunté al viento, pero no respondió, sólo acaricio mi mejilla.

 

Le pregunté a la lluvia, y tampoco me dio respuesta, sólo refresco mi ardiente piel.

 

Quise preguntarle a la tierra, pero cuando la tomaba en mis manos se escurría y huía.

 

Pensé que tal vez el tiempo sería tan sabio para decirme, pero invariable siguió en su tic-tac armonizado.

 

Las multitudes no se detuvieron, marcharon inmutables su camino, me dejaron muda y llena de dudas.

 

¿Quién eres?, pregunté al silencio, y solo la nada hizo eco de mi consulta.

 

Eres quizás ese lamento profundo que casi nunca expreso por temor al llanto.

 

Eres la plegaria callada formulada en noches solitarias.

 

Eres mi anhelo, mi razón, un motivo y una circunstancia.

 

Eres, ¡yo sé que lo eres!, un sentimiento perfecto, hecho carne en tu ser.

Sinfonía de la muerte (II parte)

Posteado en Diario, Epistolario, Prosa sobre Febrero 25, 2008 por Calíope

El Duelo: Abatimiento  

 

“Eres tan solo la sombra de lo que fue,

y el anhelo de lo que pudo haber sido”

 

 

Camino entre parajes agrestes,

la soledad me toma de la mano.

Angustia, dolor, zozobra y aflicción

compañeras ineludibles de esta historia.

 

El alma, si aún sobrevive,

está sola, cadavérica y desolada.

El cuerpo es una llaga pestilente

que exuda sólo sufrimiento y congoja.

 

El amor si existe, es quimera

un oasis en el desierto emocional

un disfraz del homo sapiens

para lidiar con la vergüenza de su lujuria.

 

Merodeo solitaria,

de la mano de los recuerdos.

El tiempo se asienta en mi piel

su huella cuartea mi deseo

envejezco y marchito.

 

“Lo que en presente se quiso,

ahora en pasado con sangre se codicia”