Decisiones

La vida se compone de decisiones, para bien o para mal, siempre se trata de tomar un camino, una senda, una resolución.

Hay decisiones de todo tipo, desde esas cotidianas que tienen que ver con la camisa que usarás, hasta otras más complicadas como el modelo de tu primer carro.Las hay trascendentales, como una pareja que decide tener familia, o aquellas que dicen ‘¡No más!’ y pisan un tribunal para divorciarse”.

Hay decisiones grupales e individuales: ¿Vamos al mismo sitio a bailar o probamos uno distinto? Muchas de ellas difíciles como emigrar a un país dejando familia, raíces y hasta la seguridad de lo conocido.

Hay quienes se dejan llevar y para evitar el proceso de resolver, lo dejan a la suerte, al azar y al “como vaya viniendo, vamos viendo” de Eudomar Santos, el de “Por estas Calles”. Delegan en los caracoles, el  tabaco y las cartas el riesgo que implica tomar una decisión, porque les es más fácil buscarse un chivo expiatorio para no tener que admitir su culpa al equivocarse. Y como el avestruz sencillamente se esconden y quedan estáticos, porque algunas decisiones son “muy grandes para ellos solos”, porque es su propio pellejo el que ponen en juego. Los más cínicos prueban dejar todo en manos de Dios: “Seguro que alguna señal te manda”.

De ellas todos hablan, y hasta música les han dedicado como la clásica DECISIONES, DE RUBÉN BLADES, esa salsita pegajosa que seguramente más de uno ha coreado…

Decisiones (¡Ave María!),

cada día (¡Sí señor!).

Alguien pierde,

alguien gana, ¡Ave María!

Decisiones,

todo cuesta,

¡Salgan y hagan sus apuestas,

ciudadanía!

Las decisiones son el motor de la vida. Las hay erradas y acertadas, reversibles o inalterables, pero una vez tomadas, no pueden deshacerse.

A lo hecho, ¡pecho!, dice el refrán.

Por lo general tomar una decisión implica un cambio, .-¿hago esto o aquello?, ¿qué me conviene más?.- Es una cuestión de opciones, ¡y qué fácil y cómodo si pudiésemos quedarnos con todas las opciones!, pero todo es una enseñanza, una especie de prueba de ensayo y error, de la que en realidad nunca nos graduamos, porque seguimos aprendiendo.

Es algo humano, muy nuestro. Los animales no deciden si cazan o no, lo de ellos es puro instinto y supervivencia. En cambio el Hombre debe racionalizar, analizar, una especie de lista de mercado de puros pros y contras, ¿lo hago o no lo hago?

Cuando se toman no te queda más que campear el temporal, reconocer si te equivocaste o la pegaste. Tomar decisiones implica madurez, crecimiento, así como reconocer que ganarás o perderás según sea el caso. Implica,   como algunos dirían, un sacrificio, no tenemos una bola de cristal para ver el futuro, simplemente decidimos y ya; el resultado será obra del tiempo.

Decidir es controlar tu existencia sin dejar para mañana lo que debes elegir hoy.

Y tú, ¿ya tomaste una decisión?

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