Reminiscencia
Vuelvo sobre mis pasos, saborean mis sentidos el aroma del café y mi mirada se pierde entre las volutas de mi cigarrillo. Mis dedos vuelan sobre el teclado, lo mismo que ayer hizo el lápiz sobre el papel.
El pensamiento viaja hacia atrás, retorno a ese antes, que una vez tuve.
Mis labios se curvan en una sonrisa al rememorar aquellos días. Tantas personas vuelven a mí en segundos, algunos de ellos de forma fugaz pasaron, otros persisten en mi hoy.
Aprendizajes, enseñanzas. Hay de todo en la máquina del tiempo en mi mente. Alegrías, tristezas, puntos muertos. Una que otra lágrima, millones de sonrisas.
Son múltiples las sensaciones y emociones, a un alma más inocente y pura quizás la atribularían los recuerdos, a mi, que soy vieja de experiencias, me pasan cómo imágenes en el álbum de la evocación.
Con ojo crítico, observo y detallo los retratos. Me descubro cambiada, y descubro cambios en otros.
Se amontona el polvo en las hojas de mi vida. La tinta con la que he escrito, aparece borrosa, las letras se han desdibujado, el pasado no es para olvidar, es para aprender de él.
Son profundos los surcos en mi frente, diez años no pasan en vano.
Hay carcajadas que emergen solas, producto de escenarios hilarantes, las acompaña una lágrima que no se hace esperar, germina sola, sin avisar. Y en mi pecho vuelven a ser el regocijo y la nostalgia visitantes constantes.
Surgen las preguntas, y mueren sin respuesta. No lamento volver al pasado, lamentaría en todo caso, descubrir que tras la huella de mis errores del ayer, no hay enmiendas en el reciente y aciertos en el pendiente.
Sigo vestida de remembranza. Soy un pasado, convertido en presente, donde se trazan cambios y constantes.
Y mientras recuerdo, viviendo el presente, sigo escribiendo el futuro.