Mayo 8, 2008
El pasado tiene la maldita costumbre de ser inoportuno, justo cuando crees que lo has dejado atrás, corre a sentarse a tu lado en el autobús de la memoria.
Autor: Calíope.
Todos los derechos reservados.
Mayo 8, 2008
El pasado tiene la maldita costumbre de ser inoportuno, justo cuando crees que lo has dejado atrás, corre a sentarse a tu lado en el autobús de la memoria.
Autor: Calíope.
Todos los derechos reservados.
Mayo 8, 2008
Tengo la seguridad de haber alcanzado el pináculo de la estupidez humana, ahora confío, en que sólo hay un camino de retorno, recuperar la cordura y sensatez.
Autor: Calíope.
Todos los derechos reservados.
Mayo 7, 2008
No podría asegurar que te conozco, sería mentirme a mí y a ti, creer ingenuamente que puedo alcanzar el sol con tan solo estirarme un poco. Puedo decir, en cambio, que te intuyo.
En cada palabra que no pronuncias, o en las que mejor dicho, escribes. Porque contactarnos es sólo a través de escritura y palabra. El contacto se ve relegado a la espera, expectativa que puede hacerse eterna o efímera.
Me preguntas a veces si falta mucho para ir a verte, si puedo o no. Lo cierto amor mío, es que de poder, podría salir ahora mismo, publicar estas líneas, y lanzarme a tus brazos en unas horas de carretera.
Podría, pero me da miedo hacerlo.
Miedo a entregarme, a ser tuya, en algo más que un cuerpo que se hace esclavo a voluntad, otorgar sin medida el alma y el corazón, y en ese dar, perderme a mí, y a mi esencia.
¡Cobarde!, sí, lo sé. Lo sabes y yo también, pero al mismo tiempo me entiendes y hasta disculpas. ¿No somos pues, parecidos en espíritu?, ya han sido demasiadas revelaciones para no habernos dado cuenta que tenemos en común más que la música o el poder de la palabra escrita. Lo nuestro es un acercamiento de brío y energía, existencias separadas, sazonadas con idénticas vivencias, mentes disímiles con similares profundidades.
Tú también has pasado por infiernos como yo, has transitado caminos de espinos, y has lastimado tu esencia en el recorrido. Por eso sabrás entenderme, y perdonarme sino me atrevo aún a tomar esa decisión.
También sabes que no es sólo mi duda la que nos separa, sino esta maldita distancia, estos amargos kilómetros que se acortan con una llamada telefónica, una misiva al correo, o un acercamiento en la cámara de un cyber.
¡Maligna casualidad o causalidad!, ponernos juntos, el mismo país, distintas ciudades.
Tú, el irreverente borracho de emociones, coleccionista de pasiones y amores.
Yo, la fluctuante mujer, hoy estoy, mañana ¿quién puede saberlo?.
Tú mi venerado trovador, intrépido reflexivo de las letras, cómodamente instalado en tu cosmos.
Yo, perverso candor, inocencia e ímpetu en la cama, lo mismo te besa, que muerde tu hombría y te marca.
Tú, mi eterno Don Juan, buscando el amor desesperado, sin saber que lo tiene tan cerca.
Somos una constante y una variable, más parecidos que opuestos, imanes que se repelen y atraen, atrapados en el vértice del desconcierto, queremos amarnos y nos da miedo, buscamos lejos, lo que en la inmediatez nos sobra.
Abril 27, 2008
En los momentos de mayor aislamiento y cansancio de la rutina: ¡Bésame!
Cuando el sol se esconda entre las nubes y deje a la luna un lugar para dormir: ¡Bésame!
Cuando las estrellas dejen de brillar y el mar en arena y sal se convierta: ¡Bésame!
En el silencio de palabras que no dicen nada, inmerso en el trajín de un día tras otro: ¡Bésame!
En la soledad de tu cuarto cuando el libro y los recuerdos te hagan llorar: ¡Bésame!
Cuando la TV y sus voces no llenen el vacío de tu corazón: ¡Bésame!
En el medio de la calle, en el camino a casa, solo, en compañía de extraños: ¡Bésame!
Cuando te rebeles a lo convencional y luches tus internas batallas: ¡Bésame!
Cuando estés cansado de amar a quien no debes, sólo recuerda y vuelve a besarme.
Abril 22, 2008
Para A.E.T.Z
Donde sea que se encuentre.
Palabras, sólo eso….palabras.
Expresadas o no, quedó todo así. En el limbo, en un intermedio, en una obra sin final, una sinfonía inconclusa, en un sueño con ganas de hacerse realidad.
Sólo palabras.
Y es que ellas tienen el poder para cambiar el mundo.
¡Transforman, usurpan, tergiversan, mienten, erigen o destruyen!
Nos conocimos por palabras, y por ellas nos amamos…pero también llegamos a odiarnos.
Por lo que dijimos y mantuvimos en silencio.
Hoy, hoy nos quedan si acaso los abatidos y acres recuerdos. Y con eso, preferimos olvidar para no sucumbir a la vergüenza, el resentimiento y la dolencia de no haber obrado fielmente.
Al final…todo quedó a medias.
A MEDIAS
A medias se quedó esta historia. Entre la verdad y la mentira.
Entre lo insoportable de mi retozón misticismo, y lo esquivo de tu existencia.
Quedamos a medias, en un empate de pérdidas irreparables.
Tú, obcecado y obstinado en tu propio proceder, tus reglas valen, el resto simplemente obedecemos, o somos relegados a tu olvido y desdén.
Yo, rebelde por naturaleza, para nada convencional, sumergida en mi juguetona y riente picardía, esa que oculta el karma que me corroe el alma.
Tú, en tu cuadriculada existencia de palabras sin fallas y sueños traducidos en tonadas musicales.
Yo, desafiante y retadora, demasiado poco seria, en constante cambio y evolución de pensamiento y actuación.
Nos quedamos a mitad de camino, entre una amistad y una querencia con visos de extrañeza.
Nos encontramos en una bifurcación, tozudos los dos, nadie quiso tomar partido, yo, por haber crecido bajo ordenanzas absurdas, tú, por creer que es lo correcto.
Al final, cada quien tomó rumbos distintos, yo me cansé de perseguirte, y tú, de seguir huyendo.
Al final, todo quedó a medias, cada quien en su lado del camino.
Abril 16, 2008
No acostumbro racionalizar, en mí es más fuerte el instinto de “emocionalizar” aunque no exista tal palabra.
Soy imagen de la tranquilidad, sigo respirando, interactúo, cumplo mis obligaciones y hasta me divierto, sin embargo, el cáncer corroe por dentro.
Obsesiva, persistente, constante, ¿Qué tengo de malo?, esa es la interrogante que consume y acelera la espiral de degradaciones. Mi mente funciona distinta a las demás, o eso me animo a creer para no sentirme repetitiva del conjunto, una pieza más elaborada en secuencia.
Se convierte la desesperación en el primer sentimiento que carcome el espíritu, ¿qué hice de malo?, vuelvo a preguntarme, ¿existe justificación alguna para que me mancille tanto y constantemente?.
Me molesta la dualidad de mi ser. Salir corriendo o quedarme, pelear o rendirme. Me causa desazón y angustia, porque en realidad no sé qué camino tomar.
Mi mente me aconseja frialdad, compostura y ecuanimidad, pero no puedo dejar de sentir decepción, ¡qué algo pude haber hecho mejor!.
Tengo muchas preguntas, y nadie a quien pedir respuesta. En vez de soltar amarras, dejar ir el recuerdo, me aferro a él, a ti, porque temo lo que pueda descubrir en soledad.
Descubro, o mejor dicho, acepto que no asumo bien el fracaso, el fracaso en mí es sinónimo de pérdida. Quizás porque en mi infancia me inculcaron que si pierdo, entonces no valgo nada. Siempre hay que ir arriba, siempre mejor, siempre más. Y al final, si ni eso te queda, descubres que has vivido en una mentira.
¿Cómo puedes pedirle aguante a alguien que no ha tenido nada, o que si lo ha tenido lo ha perdido?. Es duro y es difícil, porque cuando encuentras algo, te aferras, te atas a esa pequeña felicidad y no deseas dejarla escapar. Quieres apresurar el tiempo, tenerlo todo de una vez, el sediento que camina en el desierto, al encontrar un oasis muere ahogado en su desesperación. Lo sé, lo sé, reconozco la importancia de cultivar la espera, de saborear, paladear el momento para reforzar el carácter, lo sé. Pero aún así, en la práctica se esfuman las buenas intenciones, y al final, sólo quedamos mis ganas de abarcar, las decepciones y yo.